
Una ingeniera colombiana avanza en el desarrollo de una lámina transparente y flexible que podría mejorar el tratamiento de heridas abiertas y quemaduras recientes. El proyecto se desarrolla en la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, y busca ofrecer una alternativa a los apósitos tradicionales utilizados en la atención inicial de lesiones en la piel.
La lámina fue desarrollada por Diana Catalina Mejía Henao, ingeniera y estudiante de la Maestría en Física de la Universidad Nacional. Su investigación se centra en la creación de un material que pueda entrar en contacto directo con la piel sin causar dolor, sin adherirse al tejido y sin interferir con el proceso natural de cicatrización.
Este material está diseñado para funcionar como una protección temporal de la piel. Su función principal es cubrir la herida, mantener la humedad necesaria y permitir el paso del aire, condiciones que reducen el riesgo de infección y favorecen la regeneración del tejido dañado.
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Cuando la piel se lesiona, pierde su capacidad de actuar como barrera frente al entorno. La lámina desarrollada en Manizales absorbe el exceso de líquido que produce la herida y evita que este se acumule, uno de los factores que puede retrasar la cicatrización.
A diferencia de las gasas convencionales, la lámina no se adhiere a la herida. Su estructura flexible permite que se adapte a distintas zonas del cuerpo y reduce la fricción con la ropa, una molestia frecuente en quemaduras y lesiones extensas.
Un material casi compuesto por agua
La lámina se obtiene a partir de un proceso de fermentación en el que ciertas bacterias producen una membrana rica en fibras naturales. Este material se transforma en láminas delgadas con alta capacidad para retener agua.
Entre el 98 % y el 99 % de su composición es agua, lo que permite mantener un nivel de humedad controlado sobre la herida sin favorecer la acumulación de fluidos contaminados. Esta característica es clave para el proceso de cicatrización.
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Con el paso de los días, la lámina pierde humedad, se seca y se desprende de forma gradual, sin necesidad de retirarla manualmente. Por esta razón, se considera un sustituto temporal que acompaña la recuperación de la piel.
El proyecto también analiza la posibilidad de incorporar extractos de plantas utilizados tradicionalmente en el cuidado de heridas, con el fin de reforzar la protección frente a bacterias. Estas pruebas se encuentran en fase experimental.
Aunque el desarrollo aún no ha sido evaluado en pacientes, los resultados obtenidos en laboratorio indican que el material es viable y podría avanzar hacia etapas de validación más amplias.
Este trabajo se suma a las investigaciones que buscan mejorar el tratamiento de heridas mediante materiales más cómodos para el paciente y con menor impacto sobre el tejido.
Foto: Natalia López Arboleda, Unimedios Manizales.



