
El 52% de los colombianos en ciudades donde aún no operan apps de movilidad dice que hoy es difícil desplazarse. Ese dato, lejos de ser una anécdota, explica el movimiento más ambicioso de Uber en el país: expandirse a más de 1.100 municipios en los 32 departamentos.
La cifra marca un punto de quiebre. Uber deja de ser una herramienta concentrada en grandes capitales y pasa a intentar cubrir prácticamente todo el territorio nacional, incluyendo zonas donde el transporte sigue siendo limitado, irregular o inseguro.
El anuncio se apoya en un diagnóstico claro. En ciudades donde la app aún no estaba disponible, seis de cada diez personas no están satisfechas con el transporte público, y nueve de cada diez creen que la llegada de este tipo de plataformas mejoraría su calidad de vida.
Donde ya funciona: hábitos que cambiaron la rutina
En las ciudades donde Uber ya opera, los números cuentan otra historia. El 71% de los usuarios afirma que utiliza apps de movilidad en su día a día, lo que confirma que este tipo de servicios dejó de ser ocasional para convertirse en parte de la rutina.
La percepción también juega a favor. El 78% considera que estas aplicaciones son la opción más segura para movilizarse, solo por debajo del vehículo propio. Y el 88% las ve como una alternativa confiable.
Más allá de la comodidad, hay un cambio de fondo: ocho de cada diez personas aseguran que su experiencia de movilidad mejoró desde que usan estas plataformas.
Ese es el modelo que ahora se busca replicar en regiones donde aún no existe esa referencia.
Donde llega: una oportunidad frente a un problema persistente
En los municipios donde Uber empezará a operar, la expectativa es alta. El 88% de los encuestados cree que la app ayudaría a resolver problemas de seguridad, tiempos y calidad del servicio.
La compañía llega con tres opciones: Uber Taxi, Uber Economy y Uber Moto, una combinación pensada para adaptarse a distintos contextos, especialmente en lugares donde las condiciones de movilidad no son las mismas que en una gran ciudad.
Pero el factor decisivo vuelve a ser la seguridad. Dos de cada tres personas dicen que estarían dispuestas a pagar más por trasladarse con mayor tranquilidad.
Leer más: Yango introduce en Bogotá una función para que conductores elijan sus viajes en tiempo real
Ese dato no solo explica la demanda, también anticipa el reto: cumplir con esa expectativa en territorios donde las dinámicas son distintas y donde la confianza se construye desde cero.
La expansión también abre otra puerta: la económica. Conductores, taxistas y propietarios de vehículos pueden encontrar en la app una fuente adicional de ingresos, lo que podría dinamizar economías locales que no siempre tienen muchas alternativas.
El verdadero impacto, sin embargo, no se medirá en mapas ni en número de municipios. Se verá en la experiencia diaria de millones de personas que, hasta ahora, moverse implicaba incertidumbre.
Si la promesa se traduce en viajes más seguros, tiempos más previsibles y mejor servicio, la tecnología dejará de ser una novedad para convertirse en costumbre. Y ahí, más que una expansión, lo que habrá ocurrido es un cambio silencioso en la forma de moverse por Colombia.



