
Durante años, China ha enviado al espacio una nave de la que apenas ha revelado información. No transporta astronautas, puede permanecer meses alrededor de la Tierra y ha sido observada liberando objetos cuyo propósito se desconoce. Ahora, una fotografía publicada por la inteligencia estadounidense permite examinar por primera vez buena parte de su estructura.
El vehículo, conocido como Shenlong o Dragón Divino, aparece en una imagen capturada el 28 de mayo de 2024 por el satélite comercial WorldView-3, a unos 90 kilómetros de distancia. La fotografía fue incorporada a un informe divulgado el 26 de octubre de 2026 por la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos (DIA).
La nave tiene alas pequeñas de forma triangular, dos aletas verticales en la parte posterior y una bodega de carga cuyas puertas aparecen abiertas. También se observa una estructura con paneles solares que podría proporcionar energía durante sus prolongadas operaciones orbitales.
Las aletas son especialmente interesantes porque recuerdan a las superficies de estabilización de un avión. Sin embargo, en el vacío espacial no funcionan como lo harían dentro de la atmósfera. Su utilidad está relacionada principalmente con el control aerodinámico durante el regreso a la Tierra.
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A diferencia de las cápsulas espaciales tradicionales, que generalmente descienden mediante paracaídas, este vehículo puede regresar planeando y aterrizar sobre una pista. Para alcanzar el espacio necesita un cohete, pero su diseño permite recuperar la nave y utilizarla nuevamente.
Tampoco es el primer vehículo de estas características. Estados Unidos opera el X-37B, una nave militar reutilizable con una arquitectura muy similar. Ambos programas mantienen reservada buena parte de sus capacidades.
¿Por qué Estados Unidos investiga sus movimientos?
El interés no se limita a su apariencia. Durante diferentes misiones, observadores orbitales han detectado pequeños objetos asociados al vehículo chino, algunos de los cuales realizaron movimientos de aproximación respecto a la nave principal.
Estas operaciones podrían servir para ensayar el despliegue de satélites, inspecciones, encuentros orbitales o tecnologías de recuperación. También tienen posibles aplicaciones militares, aunque las observaciones disponibles no demuestran que Shenlong transporte armamento.
En junio de 2026, la empresa de vigilancia espacial LeoLabs detectó otro objeto desconocido cerca del vehículo, durante su cuarta misión. El hallazgo reforzó el seguimiento de sus actividades.
China ofrece una explicación distinta sobre los objetivos del programa. La agencia estatal Xinhua informó que el lanzamiento realizado en febrero de 2026 buscaba comprobar tecnologías espaciales reutilizables destinadas a usos pacíficos.
El secretismo, sin embargo, impide conocer qué equipos transporta, cuáles son sus experimentos y qué capacidades ha desarrollado.
La fotografía también plantea preguntas sobre las operaciones que realiza junto a otros objetos en órbita. Poder acercarse, inspeccionar o recuperar satélites tiene aplicaciones científicas y comerciales, pero también puede resultar útil para interferir con sistemas espaciales.
Por ahora, Shenlong continúa siendo un programa del que se conocen mejor sus movimientos que sus objetivos. La nueva imagen ayuda a entender cómo está construido, pero no resuelve qué hace durante sus meses alrededor de la Tierra.



