
Hay imágenes que no se pueden mirar sin sentir un nudo en la garganta. Son fotografías que esconden más de lo que muestran: gestos que sonríen mientras detrás del lente habita el silencio. La tesis “Mirar el monstruo a los ojos. Imágenes sobre delitos sexuales en el álbum familiar y la sala de exposiciones”, escrita por Margareth Tibizay Sánchez Melo en la Universidad Nacional de Colombia, se atreve a mirar lo que muchos prefieren evitar.
Sánchez Melo parte de una experiencia personal: el abuso sexual cometido por su propio padre. Desde esa herida, revisa cómo las fotografías familiares pueden transformarse en máscaras que protegen al agresor y perpetúan el silencio. El álbum familiar, ese santuario de sonrisas y rituales, puede ser también una escenografía del horror. En cada foto de comunión, cumpleaños o graduación se construye una narrativa de armonía que borra lo incómodo, lo doloroso, lo real.
La autora muestra que la fotografía no solo recuerda, también encubre. Las imágenes que alguna vez parecieron tiernas se transforman con el paso del tiempo en pruebas de una verdad que nadie quiso ver. Al mirar de nuevo, se descubre lo que estaba frente a los ojos, pero que la costumbre enseñó a ignorar.
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En las páginas de esta tesis, Sánchez Melo enfrenta el momento más difícil: volver sobre las fotos donde aparece su padre junto a ella y sus sobrinas. Rostros felices, abrazos, gestos de afecto. Pero al conocer la historia, esas imágenes se llenan de sombras. El álbum se convierte en un archivo de lo no dicho. Cada fotografía es una evidencia de la complicidad cultural que protege al agresor y silencia a las víctimas.
El abusador, como advierte la psiquiatra Isabel Cuadros Ferré, “está en el portarretratos de la familia, en la mayoría de los casos”. La cámara, en lugar de denunciar, se convierte en un instrumento que legitima. El lente registra la escena, pero no su verdad. Solo el tiempo, y el valor de mirar de nuevo, puede revelar lo que siempre estuvo allí: el monstruo dentro de la foto.
La autora introduce el concepto de “desver”, tomado del teórico Nicholas Mirzoeff, para hablar de esa educación invisible que nos enseña a no mirar lo que incomoda. Desver es cerrar los ojos frente a lo que rompe la idea de familia, religión o respeto. Mirar el monstruo a los ojos es, entonces, un acto de desobediencia: sostener la mirada donde otros la apartan, volver a esas imágenes que creíamos inocentes y descubrir en ellas la historia de un dolor colectivo.
En cada familia hay fotografías que hablan con la voz baja del pasado. Desverlas es romper con la costumbre de mirar sin ver. Es rescatar la verdad que quedó atrapada en el papel satinado. Sánchez Melo lo hace con valentía: no busca compasión ni espectáculo, sino devolver a las imágenes su carga ética y su poder de memoria.
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Su tesis demuestra que las fotos pueden ser testigos mudos de lo que la sociedad se niega a aceptar. Revisar los álbumes familiares se vuelve una forma de justicia simbólica, un gesto de reparación frente a lo que el silencio intentó borrar. Cada imagen reinterpretada reclama su derecho a la verdad, y con él, el de las víctimas a recuperar su historia.
“Mirar el monstruo a los ojos” no es solo un trabajo académico. Es una declaración de resistencia emocional y visual. Una invitación a mirar con conciencia, a preguntarnos qué esconden nuestras propias fotografías. Sánchez Melo nos recuerda que mirar es un acto político y que sostener la mirada sobre lo doloroso puede ser también una forma de sanación.
Las imágenes que antes fueron cómplices del silencio hoy se levantan como testigos. El horror, por fin, tiene rostro. Y al reconocerlo, la memoria se libera. Quizá por eso, después de leer esta tesis, cuesta mirar una fotografía con la misma inocencia. Porque ahora sabemos que, a veces, el dolor también sonríe para la cámara.
Ficha del trabajo
Título: Mirar el monstruo a los ojos. Imágenes sobre delitos sexuales en el álbum familiar y la sala de exposiciones
Autora: Margareth Tibizay Sánchez Melo
Programa: Maestría en Historia y Teoría del Arte, la Arquitectura y la Ciudad
Universidad: Universidad Nacional de Colombia
Año: 2025
Línea de investigación: Historia, Teoría y Crítica del Arte
Imagen: neelam279




4 comentarios en «Las imágenes también sangran: la fotografía como testigo de nuestras heridas»